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La depresión no es cuestión de voluntad ni debilidad, todos podemos padecerla

El 13 de enero se conmemora el “Día mundial contra la depresión” con el objetivo de sensibilizar sobre esta enfermedad mental que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo.

Hablar sobre la depresión es importante para promover su tratamiento y prevención; la concientización es clave para brindar apoyo a quienes lo necesiten.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) alerta que uno de cada cuatro individuos experimentará trastornos mentales, siendo la depresión la más frecuente. Cada año, millones de personas enfrentan la depresión como una de las principales causas de discapacidad.

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Esta condición, a menudo subestimada y mal diagnosticada, representa un riesgo significativo para el suicidio. Los síntomas, que varían y muchas veces pasan desapercibidos, dificultan un diagnóstico temprano, lo que puede derivar en un sufrimiento prolongado y graves consecuencias físicas y emocionales.

Entre los síntomas más comunes de la depresión se encuentran la tristeza persistente, la pérdida de motivación, el aislamiento social, trastornos del sueño, cambios en el apetito y el peso, fatiga extrema, y ​​pensamientos suicidas.

Es fundamental buscar apoyo psicológico y médico. Los profesionales de la salud deben estar alerta y realizar un diagnóstico oportuno para evitar consecuencias graves, como intentos de suicidio.

La depresión no es una debilidad, sino un trastorno de salud mental con diversas causas, entre ellas genéticas, biológicas, ambientales y psicológicas. Factores de riesgo como estrés, problemas económicos, enfermedades crónicas y aislamiento social, aumentan su prevalencia.

Desde 2020, el Ministerio de Salud Pública (MSP) implementó el Plan Nacional de Salud Mental 2020-2027 para mejorar la atención en salud mental. Entre las iniciativas destaca un curso nacional de capacitación para profesionales de la salud, centrado en la atención de la depresión y el manejo del suicidio en el primer nivel de atención.

En 2024, se amplió el acceso a psicoterapia y se bonificaron antidepresivos, facilitando el tratamiento. También se publicaron guías clínicas para mejorar la detección temprana y el manejo adecuado de la depresión, asegurando que los pacientes reciban atención oportuna y de calidad desde el primer contacto con el sistema de salud.

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El mal comportamiento nos puede advertir una depresión en la adolescencia

En la adolescencia se prevé que haya cambios de humor por la transición de la etapa de la niñez a esta, pero también se debe a la explosión de los neurotransmisores y neuroreguladores, sustancias que regulan las emociones, las hormonas y la actividad neuronal.

A esta edad están formando su autoestima, están hurgando su sexualidad, no están preparados emocionalmente para circunstancias que se les presentan en el camino, por esta razón es que podemos observar en ellos cambios repentinos y sin ninguna explicación, en un momento se sienten hermosos y en otro momento feos, y esto va depender mucho de la manera en que su exterior los vea es decir dependen de la aceptación de los demás.

Bulling Escolar

En el peor de los casos estos cambios de humores se deben a la depresión, muchas personas en esta etapa sufren de depresión y es debido a los problemas y situaciones a las que están sometidos como por ejemplo:

  1. Expectativas académicas no logradas.
  2. Acoso escolar.
  3. No aceptación de su cuerpo.
  4. Problemas familiares.
  5. En algunos casos abuso sexual.

Cómo detectamos a un adolescente con depresión

Los síntomas pueden variar según la gravedad de esta, pero se puede estar alerta ante los cambios emocionales y de comportamiento, como por ejemplo:

Cambios emocionales

  • Estado de ánimo irritable.
  • Frustración, ira aún en cosas pequeñas.
  • Episodios de llanto sin razón aparente.
  • Tristeza continua.
  • Sentimientos de desesperanza y vacío.
  • Baja autoestima.
  • Pérdida de interés a sus actividades cotidianas que le provocaban placer.
  • Culpa.
  • Autocrítica excesiva.
  • Necesidad de aprobación.
  • Dificultad para concentrarsee, tomar decisiones y aún recordar cosas.
  • Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio.
  • No encuentra sentido a su vida.

Cambios en el comportamiento

  • Insomnio o dormir demasiado.
  • Cansancio y pérdida de energía.
  • Agitación o desasosiego.
  • Aislamiento social.
  • Menor atención a la higiene o al aspecto personales.
  • Autolesiones (cortarse o quemarse).
  • Bajo rendimiento escolar o ausencias frecuentes al colegio.
  • Armar un plan de suicidio o intento de este.
  • Consumo de sustancias ilícitas o bebidas alcohólicas.

De detectar algunos sintomas en los adolescentes lo más recomendado es hablar con él o ella y buscar ayuda profesional para que pueda orientar el seguimiento que se le tiene que dar al joven.