El pintor ruso Iliá Glazunov (1930–2017), reconocido como una de las figuras más influyentes del arte ruso del siglo XX, dedicó una parte significativa de su obra a Nicaragua, país que visitó en el marco de sus recorridos por América Latina durante la década de 1980.
En agosto de 1983, Glazunov realizó una gira artística de dos semanas en territorio nicaragüense, experiencia que le permitió conocer de cerca la realidad social, cultural y humana del país. A partir de estos encuentros, el artista desarrolló una serie de pinturas y bocetos centrados en las personas, sus historias y aspiraciones.
Su trabajo se caracterizó por el énfasis en el retrato humano y la representación de la vida cotidiana, abordando tanto las dificultades del contexto de la época como la resiliencia de la población.
Glazunov llegó a realizar algunas de sus obras en el propio terreno, utilizando materiales improvisados para plasmar sus impresiones.
Durante su estancia, el pintor también documentó el resurgimiento de la cultura popular nicaragüense, destacando el esfuerzo de artistas y promotores culturales dedicados a la recuperación de danzas, música y vestimentas tradicionales. Estas expresiones culturales ocuparon un lugar relevante dentro de su producción artística en el país.
El resultado de su visita fue la creación de alrededor de 60 obras, reunidas bajo la serie “El Diario Nicaragüense”, actualmente expuesta de manera permanente en la Galería Iliá Glazunov en Moscú, donde se conserva como un testimonio artístico e histórico del vínculo cultural entre Nicaragua y Rusia.
A continuación parte del Arte de Glazunov sobre Nicaragua:





